Cuando estalló la pandemia, todos nos vimos obligados a confinarnos en casa. Durante más de 3 meses, pasar tiempo en familia se convirtió en la actividad más común. Sin embargo, hoy todos hemos vuelto a nuestro ritmo frenético de vida y seguimos sin encontrar tiempo. ¿Qué dicen los expertos sobre jugar en familia? ¿Deberíamos considerarlo como una de nuestras prioridades?
Jugar en familia, esencial para el desarrollo de los niños
Los especialistas lo tienen bastante claro: los más pequeños necesitan pasar tiempo con su núcleo familiar para desarrollarse. No en vano, es uno de sus principales grupos sociales, junto con sus compañeros del colegio. Pero ¿en qué aspectos incide directamente la socialización con sus padres, hermanos y convivientes en general?
Se estimula la creatividad
La zona de confort más sólida que tiene un niño se produce en el seno familiar y, obviamente, en el hogar. En este espacio, son más propensos a desarrollar nuevas ideas, inventar juegos e imaginar qué quieren ser de mayores. Todo esto contribuye a acelerar la creatividad, que le resultará determinante para superar los obstáculos de su día a día.
Mejor razonamiento lógico
Los pequeños son como esponjas que absorben todo lo que ven a su alrededor, eso lo tenemos todos claro. ¿Y qué sucede cuando adquiere un comportamiento fuera del hogar? Puede ser que resulte inadecuado, en cuyo caso los padres pueden hacerle ver que no está bien. De esta forma, obtienen la capacidad de razonar lógicamente y valorar las cosas por ellos mismos.
Imitación de comportamientos
Al jugar en familia con nuestros hijos, ellos querrán que lo hagamos a su manera. Obviamente, ellos son los «expertos en esa actividad». Pero ¿qué sucederá si les invitamos a hacer las cosas de la casa con nosotros? Para ellos será un juego y no les quedará otra que imitar nuestros comportamientos. En consecuencia, estarán aprendiendo.
Jugar en familia, clave para la transmisión de valores
Muchos juegos son, básicamente, simulaciones de la vida real. Si nuestro hijo o hija está jugando a las compras, está preparándose para desenvolverse en una situación que será común (y real) en el futuro. Participar puede ser un modo estupendo de enseñarle de manera entretenida y amena cómo hacerlo con respeto y seguridad.
Sin duda, jugar en familia con los más pequeños es la oportunidad más grande para transmitirles valores. La tolerancia, la confianza o la solidaridad se pueden inculcar a través de actividades divertidas. Los niños estarán aprendiendo de sus padres, los cuales serán sus referentes durante sus primeros años de vida.
Otro punto en el que todos los expertos coinciden es en la necesidad de ayudarles a socializar. Durante sus primeros años, pueden sentirse algo tímidos en presencia de otros niños. Por ello, es fundamental enseñarles cómo, a través de jugar en familia, pueden compartir ratos estupendos con otros pequeños de su edad.
¿Qué papel tiene la familia en lo anterior? En ocasiones, se establece una frontera imaginaria entre padres y niños durante cumpleaños o reuniones similares, ya que cada uno asume roles diferentes. Es primordial mostrarles cómo todos deben colaborar a preparar la fiesta, algo que les permitirá adquirir valores de responsabilidad y autonomía.
Jugar en familia y los beneficios del desarrollo psicomotor
El desarrollo psicomotor se corresponde con la adquisición de habilidades que caracteriza al niño durante edades tempranas. Si recibe los estímulos adecuados, este proceso tendrá un grado mayor de implantación. Por ello, es primordial pasar tiempo y jugar en familia, sobre todo compartiendo juegos y actividades.
Hace algún tiempo, descubrimos que los juguetes no tienen género. En efecto, es así. No obstante, lo que sí tienen es edad y es muy importante tenerla en cuenta. Jugar en familia requiere un trabajo previo para escoger juguetes que se adapten a las necesidades del niño. Nuestra recomendación es incluir uno de cada tipo:
- Juegos de lectura. Hay libros interactivos, audiolibros y demás recursos fundamentales para fomentar la lectura infantil.
- Juegos simbólicos. No tienen una finalidad clara y les ayudan a estimular su imaginación (cubos, formas…).
- Juegos de construcción. Contribuyen a potenciar el razonamiento y la productividad de los niños y niñas.
- Juegos de movimiento. Son su primer contacto con el deporte y la actividad física. Ideales para el exterior.
Jugar en familia y compartir tiempo recurriendo a todo lo anterior es perfecto para acelerar el progreso de nuestros hijos. De igual modo, los especialistas han identificado tres desafíos que solo podrán superar con nuestra ayuda como progenitores:
- La distinción entre la realidad y la ficción. Es importante que sepan cuándo termina el juego.
- Los roles de género. Todos somos iguales. Explicarles aquello que la industria juguetera sigue fomentando erróneamente en la publicidad.
- La responsabilidad. Deben aprender a recoger sus juguetes y a tratarlos bien.
En definitiva, jugar en familia debe seguir siendo una prioridad para nosotros que, como padres, queremos lo mejor para los niños. La clave está en asignar tiempo cada semana para pasar momentos juntos. Con el tiempo, se convertirá en una tradición que será sagrada para los más pequeños. ¡Qué empiece la diversión!
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